Muchas personas que sufren crisis de ansiedad llegan a preguntarse: ¿puede darme un infarto por ansiedad? La preocupación es comprensible, ya que los síntomas pueden parecerse a los de un problema cardíaco.
La ansiedad es una reacción del cuerpo ante el estrés. Es normal preocuparse cuando el corazón late rápido o aparece un dolor en el pecho o incluso dolor en el brazo izquierdo por ansiedad. La sensación puede ser aterradora, pero no siempre indica un problema grave.
La respuesta a la pregunta ¿puede darme un infarto por ansiedad?, la vamos a responder a lo largo de este artículo. También desmontaremos mitos y explicaremos cómo cuidar el corazón cuando la ansiedad se convierte en un problema frecuente.
Ansiedad o infarto: ¿Cómo diferenciarlos?
La ansiedad y el infarto no son lo mismo. Los síntomas de la ansiedad pueden parecerse a los de un infarto. El dolor en el pecho, la taquicardia por ansiedad y la falta de aire son algunos ejemplos.
Uno de los mayores temores de quienes sufren ansiedad es confundir sus síntomas con los de un infarto. Pero hay diferencias clave. El dolor en el pecho por ansiedad o infarto no se siente igual en ambas situaciones. En la ansiedad, suele ser punzante, intermitente y cambia según la respiración. En un infarto, el dolor es opresivo y persistente, a menudo acompañado de mareos o sudoración fría.
Otra señal importante es la duración de los síntomas. Un ataque de ansiedad dura unos minutos, mientras que un infarto no desaparece sin tratamiento médico. Si hay dudas, lo mejor es acudir a urgencias.
¿Puede darme un infarto por ansiedad?
Mucha gente cree que la ansiedad puede provocar un infarto. La realidad es que, por sí sola, no suele causar un evento cardíaco. Sin embargo, puede influir en la salud del corazón a largo plazo. El estrés crónico puede aumentar la presión arterial y provocar arritmia por ansiedad. También puede generar un sobreesfuerzo cardíaco en personas con problemas previos.
Cuando sentimos ansiedad, el cuerpo libera hormonas como la adrenalina. Además, el miedo a sufrir un infarto puede empeorar la crisis, creando un círculo vicioso. El miedo aumenta la ansiedad, y la ansiedad intensifica los síntomas.
Pese a esto, la ansiedad no bloquea las arterias, que es la causa principal de un infarto. De igual forma, el estrés puede afectar el corazón, pero no suele ser la causa directa de un problema cardíaco.
Mitos y verdades sobre la ansiedad y el corazón
A lo largo del tiempo, han surgido muchas creencias sobre el impacto de la ansiedad en el corazón. A continuación, desmontamos algunos de los mitos más frecuentes.
Mito 1: un ataque de pánico puede provocar un infarto.
Realidad: aunque la ansiedad puede generar síntomas intensos, rara vez causa un infarto en una persona sana.
Mito 2: si siento dolor en el brazo izquierdo por ansiedad, es señal de un infarto.
Realidad: en la ansiedad es sólo tensión muscular en la zona, posturas incorrectas prolongadas.
Mito 3: la ansiedad causa soplo en el corazón.
Realidad: la ansiedad no lo provoca, pero sí puede hacer que los latidos sean más notorios. Esto se debe a que el corazón bombea más fuerte y rápido para enviar sangre a las zonas vitales.
Mito 4: si tengo taquicardia por ansiedad, significa que mi corazón está fallando.
Realidad: es una respuesta normal del cuerpo al estrés. No implica daño en el corazón, aunque puede ser incómoda.
Mito 5: es imposible diferenciar entre problemas de corazón o ansiedad.
Realidad: la ansiedad suele mejorar con la distracción y la respiración controlada. Un infarto, en cambio, empeora con el tiempo y puede ir acompañado de sudoración fría y mareo.
Mito 6: si tengo palpitaciones, significa que tendré un infarto.
Realidad: Las palpitaciones por ansiedad pueden ser intensas, pero no significan que el corazón esté fallando. Se puede deber a una tensión muscular excesiva.
Mito 7: la ansiedad daña el corazón permanentemente.
Realidad: la ansiedad no suele causar daño directo al corazón. Sin embargo, si es crónica, puede aumentar la presión arterial y afectar la salud cardíaca con el tiempo.
Cómo cuidar el corazón si sufres ansiedad
Si bien la ansiedad no suele causar infartos, sí puede generar síntomas angustiantes. Por eso, es importante aprender a manejarla para evitar preocupaciones innecesarias, con técnicas de control físico como la relajación y la respiración.
Cuidar la respiración ayuda a calmar el cuerpo. Inhalar profundamente y exhalar lento reduce la sensación de ahogo. También es útil hacer ejercicio, ya que fortalece el corazón y libera tensiones.
Reduciendo la frecuencia de la respiración, el ritmo cardíaco disminuirá naturalmente y notarás que tu estrés y ansiedad se reducen de inmediato.
Otro aspecto importante es evitar sustancias estimulantes, además de mantener una alimentación saludable. Tener un descanso adecuado también es clave, ya que mejora la salud cardíaca.
Si la ansiedad es persistente, acudir a terapia psicológica puede ser de gran ayuda. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser efectiva para aprender a gestionar el miedo y el estrés.
En definitiva, la ansiedad puede hacernos sentir que algo grave ocurre con nuestro cuerpo, pero eso no siempre significa que estemos en peligro real. Escuchar nuestras emociones, cuidar nuestra salud mental y consultar con profesionales cuando sea necesario es fundamental.
Esperamos que este artículo te haya ofrecido claridad sobre la duda ¿puede darme un infarto por ansiedad? Y recuerda, conocer cómo la ansiedad afecta tu cuerpo te permite afrontar sus síntomas con más tranquilidad.
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